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CEFIM - FORMAR PARA EL AMOR

FORMAR PARA EL AMOR PDF Print E-mail
Monday, 27 July 2015 01:43
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Escrito por: Ivette Laviada
Directora CEFIM Mérida
 
Los padres de familia nos encontramos ante el reto de educar a nuestros hijos en medio de un ambiente completamente “erotizado” y adverso; ambiente que confunde a los niños y a los jóvenes al punto de que creen que el amor es una palabra romántica nada más y que ejercer la sexualidad es como un deporte.
Casi todos los mensajes que nuestros hijos reciben de los medios masivos de comunicación, sean revistas, canciones, películas, series de televisión, telenovelas, video clips musicales, etc les invitan a ejercer la sexualidad pero totalmente disociada del amor, del compromiso, de la entrega, de la fidelidad y de la responsabilidad que implica.
Así vemos como los chavos en lugar de ser sujetos de amor, se convierten en objetos de placer para alguien más, olvidando que la persona está hecha para dar y recibir amor y no para satisfacer los deseos de quienes les rodean.
 
Ejercer la sexualidad con la persona adecuada, con la madurez necesaria y en el momento indicado es lo que cualquier persona anhelaría para no sufrir frustraciones, para no tener que vivir con el corazón roto.
 
¿Cómo enseñarles esto a nuestros hijos? Obvio que el ejemplo arrastra, y nuestros hijos tienen que ver que los padres nos conducimos con coherencia.
 
Para enseñarles que las personas importan y que no son objetos tenemos que tratar bien a quienes nos rodean, respetándoles su dignidad de ser humano, igual que queremos ser tratados.
 
A los hijos varones no se les puede decir, “hijo, tienes que tener relaciones antes de casarte para que puedas hacer feliz a tu esposa”, esa mentalidad machista les imposibilita para ser fieles.
 
A las mujeres tampoco se les puede decir “la que no muestra no vende la mercancía”, porque justo las estamos colocando al nivel de producto de consumo, y no hay nada más bello en una mujer que conserve el pudor, hasta los hombres están de acuerdo en que prefieren a una mujer que les deje las cosas a la imaginación.
 
Los medios han sacado al público lo que desde siempre había sido del ámbito privado, y no confundamos con que las personas deben de estar informadas, porque en ello coincidimos; sólo que hay una enorme diferencia en la forma  -grotesca- de informar pues no contribuye a la formación humana del sujeto.
¿A quién le debía de importar si fulano o fulana con fama tiene pareja y que hacen en su habitación? ¿Porqué las novelas “rosas” venden tanto? ¿Porqué se explota la curiosidad malsana de la gente? Porqué al sexo se le ha banalizado, se le ha sacado de contexto y se le ha desvirtuado.
 
Influye  también la forma en que se abordan las relaciones interpersonales y sexuales en los diversos programas, se les plantea a los espectadores con excesiva naturalidad que para tener relaciones sexuales  ya ni siquiera es necesario conocer bien a la pareja en cuestión,   hay una enorme ausencia de compromiso, es sólo el momento de placer y cada quién sigue con su vida,  amén de que se pretende presentar como lo más natural las relaciones con parejas del mismo sexo, que aunque sabemos que existen esto no significa que sean naturales.
 
Podemos sumar a la lista de ambiente-adverso-para-hijos las campañas del Gobierno que pretenden contrarrestar los embarazos inesperados y lo que hacen es fomentarlos, esto dicho a juzgar por los resultados: cada vez hay más jovencitas con embarazos precoces y ha aumentado la incidencia de enfermedades de transmisión sexual, así que el condón, los anticonceptivos y la píldora del día siguiente han demostrado su ineficiencia en jóvenes usuarios.
 
Los padres para educar a los hijos y formarlos en el amor, no contamos con las estrategias de gobierno o con las de educación pública, nuestra labor de padres sólo podemos ejercerla nosotros sin imposiciones o intromisiones del estado, pues los hijos son nuestros.
 
Tenemos que apelar a sus facultades superiores, formar la voluntad, la inteligencia y la libertad, sólo quien es dueño de si mismo puede ser dueño de sus acciones y actuar con responsabilidad ante las consecuencias.
 
No se trata de prohibirles ciertas acciones, se trata de que conozcan su valor como personas y hacer que los demás les valoren.
 
Definitivamente los padres la tenemos muy difícil, es verdad que en anteriores generaciones el sexo era considerado tabú y muchos jóvenes crecieron sin información, hoy abunda la información y parece que no hallamos el justo medio.