Joom!Fish config error: Default language is inactive!
 
Please check configuration, try to use first active language

CEFIM - Lazos Irrompibles

Lazos Irrompibles PDF Print E-mail
There are no translations available.

Escrito por: Claudia Amador Escudero
Publicado por Cenyeliztli, A.C
 
Siempre pensamos en la familia compuesta por papá, mamá, e hijos.  Si bien pensamos en los hijos en función de los padres, poco reparamos en que los hijos juegan un papel importantísimo en su rol de hermanos; esta relación entre hermanos influye de manera determinante -para bien y para mal- en la dinámica familiar.  La relación entre hermanos puede marcar las experiencias más maravillosas de la infancia, pero también las más dolorosas.
 
La relación entre hermanos tiene características que solo ellos comparten.  En general se conocen desde siempre, por lo que no caben las dobles cara, no hay necesidad de quedar bien porque se conocen tal cual son. Han compartido experiencias de vida de manera intima. Comparten los mismos padres, la misma casa, los mismos parientes, la mesa desde pequeños, las mismas costumbres, la misma historia.  Dicen los expertos que es la relación más directa y más fuerte.
 
La relación entre hermanos es como un laboratorio de experiencias. Con ellos se aprenden valores como la lealtad; la cooperación, la complicidad y el compañerismo. Son los compañeros de juego, con quienes se aprende a pelar, a defender lo propio, a compartir, a reír a carcajadas, a hacer travesuras y gozar de las cosas más sencillas de la vida.  Son quienes nos recuerdan que no estamos solos pues ellos también serán nuestros amigos y confidentes en la vida adulta; son quienes conocen de cerca nuestros logros y nuestros fracasos y cuando se es mayor, sufrirán juntos la vejez y la pérdida de los padres.
 
Lo que vivimos en casa con los hermanos, será en el futuro la manera en que nos relacionamos con los iguales; desde ahí, vamos perfilando el rol que tendremos en la sociedad.
 
Pareciera entonces que esta relación está blindada a prueba de todo, y así debiera ser.  Pero desafortunadamente no es así.  Es entre hermanos en donde podemos ver las peleas más encarnizadas, guardar los rencores y los resentimientos más profundos y dolorosos.  Si no hay entre el grupo de hermanos una relación sana y fuerte, vemos como pueden destruirse por una herencia o por ocupar un puesto jerárquico dentro de la familia.
 
Ésta es a la vez una relación frágil que se lesiona si no la cuidamos y la alimentamos.  Pero esto, justamente empieza desde la crianza.  Son los padres quienes en ocasiones, sin mala intención, generan actitudes de rivalidad entre los hermanos y favorecen las diferencias entre ellos, diferencias que se agudizan en la vida adulta y delimitan grandes brechas.
 
Como padres tenemos un compromiso mayúsculo con los hijos en este sentido, debemos tener plena conciencia que la tarea del matrimonio no sólo consiste en mantener unida a la pareja, sino también a los hijos entre ellos.  Hay que poner énfasis en ser cuidadosos para permitir que los hijos realmente se nutran de la relación entre hermanos.  Tenemos que establecer entre ellos un equilibrio casi de malabaristas.
 
Y ¿cómo lo hacemos? Tratándolos con igualdad, respetando sus diferencias de personalidad y de género, pero con igualdad de oportunidades.
-No establezcas líneas de autoridad entre ellos. “Obedece a tu hermano”
-Ni sumisión entre ellos “Atiendan a su hermanito”
-Si les asignas tareas en casa, que sean acordes a la edad y fuerza, pero que todos tengan las mismas obligaciones.
-Permite que todos tengan las mismas oportunidades de desarrollarse: escuela, diversión, etc
- No los compares, cada uno tiene su propia personalidad y habilidades.
-No permitas que compitan entre ellos para ganar simpatía de los padres.
-Reconoce a cada uno por sus características personales.
-Permite que ellos resuelvan sus diferencias sin intervención de los padres y no salgas siempre en defensa del que consideras más desvalido.
-Otórgales el mismo tiempo de atención y dales tiempo para establecer comunicación personal con cada uno de ellos.
-Favorece la solidaridad entre ellos.
-Tolera la complicidad entre ellos.
-No hagas alianza con unos excluyendo a los otros.
-No guardes secretos familiares ni favorecerlos. 
 
Todos estos son puntos clave para trastocar esa frágil y a la vez fuerte relación entre los chicos.  No perdamos la oportunidad de que los hijos disfruten plenamente a sus hermanos.  Ésta es la base de la red social que debemos tejer tan fuerte como sea posible.