¡NO ES SUFICIENTE! PDF Imprimir E-mail
Escrito por Elisa Legorreta   

Qué alegría da ver tantas mujeres, jóvenes, artistas, empresarios; todas ellas personas con  una gran conciencia social formada, con una inquietud por ayudar al otro mas necesitado. El que más tiene al que menos tiene. Es impactante ver tantos eventos de ayuda social: los hay para niños ciegos, enfermos de Sida, mujeres indígenas, huérfanos, presos. Habiendo diferencias abismales en nuestras clases sociales proceder así es justo, loable y muy admirable. Muchas miles de personas quienes abandonan sus quehaceres diarios, su mundo, su comodidad para sacrificar su tiempo, su esfuerzo e invertirlo de modo organizado, incluso profesional.

Pero ¡no es suficiente!

Es edificante conocer organizaciones no lucrativas que reciben una inmensa cantidad de fondos de sus eventos y que después son canalizados a la obra social cuya necesidad sea mayor.  Además dan no solo el pez, sino que enseñan a pescar, dan a largo plazo. Son profesionales, dadores profesionales. Pues por desgracia algunos han optado por el recurso de ‘estirar la mano y solo pedir”, de vivir para limosnear, y no funciona.

Es impresionante ver no solo en las Iglesias,  sino en las tiendas, los Bancos, los Hospitales, los supermercados, las escuelas, las Universidades,  empresas, despachos y oficinas las miles de iniciativas para donar despensas, cobijas, juguetes…a quienes más lo necesitan.

Pero ¡no es suficiente!

Dádivas que surgen del amor, amor del bueno, amor desinteresado. Me parece que entramos todos en una sinergia excelente en la que sabemos que aunque tengamos carencias, siempre podemos dar. Cuántas miles de personas que dan de forma constante y dan hasta que duele. Se dan a sí mismos; y no  hablo solo de dar bienes materiales, sino compañía, tiempo, acogida, amor…!

Pero ¡no es suficiente!

Cuántas posadas, comidas, festejos, abrazos, felicitaciones, sonrisas, alegría. Todos, seamos mujeres u hombres, pobres o ricos, en  diferentes formas de ser, edades circunstancias… podemos, si queremos, dar y darnos. Es  demostrar al otro que nos interesa, que nos preocupan sus necesidades,  un salir de nosotros para expandirnos hacia los otros, multiplicando, porque bien sabemos que el que da, gana más que el que recibe.

¡Pero, no es suficiente!

La realidad nos golpea a diario: ¡la mitad de los mexicanos viven en una pobreza extrema! Somos testigos del elevado porcentaje de analfabetismo. Uno de cada seis niños entre 6 y 14 años tiene que trabajar. Cuántos no tienen una vivienda digna y mueren ahora de frío. Carecen de agua potable, drenaje, electricidad e incluso se encuentran incomunicados. Y podríamos seguir hablando de la drástica diferencia socioeconómica en la que vivimos.

¡No es suficiente!

Hay que redoblar esfuerzos, quienes gozamos de lo superfluo, no debemos permitir que existan  personas con igual dignidad, que carezcan de lo indispensable para vivir. Nuestro País necesita no solo que algunos hagan de buena fe unas cuantas obras de beneficencia. Es de extrema urgencia que  trabajemos unidos  para erradicar la pobreza de modo definitivo. No pienso que estemos en el caso de lo que se le llama un “voluntariado”. Las necesidades de miles de mexicanos nos reclaman; no es algo voluntario u opcional, es indispensable, obligatorio, cuestión de justicia humana.

¡Vamos uniéndonos para ayudarnos más y mejor!