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CEFIM - LOS VALORES Y LA PERSONA

LOS VALORES Y LA PERSONA PDF Print E-mail
Written by Mercedes Hoyos   
Sunday, 15 January 2012 15:13
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¡Hola a Todas!!

Hoy las invitamos a reflexionar un poco sobre esta palabra que tanto escuchamos, pero que tan poco conocemos: “los valores”.

 

Todas sabemos que “valor” hace referencia a “valioso”, algo bueno en sí, pero siempre aplicado a algo, y en nuestro caso, aplicado a la persona, porque un valor que  no se vive, que no se encarna, se queda en mero concepto, se pierde.

 

Los valores son aquellas conductas, actos, formas de actuar, decisiones, que nos van a hacer crecer, ser mejores, vivir mejor…, a final de cuentas, que van a ayudar a nuestra perfección como personas, y por lo tanto a ser FELICES.

Y el primer valor a considerar sería el propio valor de la persona humana. El ser personas nos da, por el simple hecho de serlo, un valor infinito, inmenso. No sé si te has puesto a pensar lo que esto significa: cada persona es un absoluto, no se puede sustituir con nadie más, y mucho menos con otra cosa. Cada persona es única e irrepetible, y está llamada a una perfección, a un crecimiento, a un “construir” su ser, de  manera que pueda hacer uso de todas sus potencias y sus dones para su propio bien y el de los que le rodean, así como de toda la humanidad… ¡Sí!! De todos los demás, porque cada persona buena, feliz, responsable, generosa, trabajadora, amorosa, etc…, se hace bien a sí misma, pero también deja en su mundo, su comunidad, su familia, una huella, que a fin de cuentas los hace mejores.

 

Pero para vivir los valores que te perfeccionan como persona, es necesario tener claro quién eres, cuáles son tus cualidades, tus defectos, de dónde vienes, a dónde quieres llegar, qué tipo de persona quieres ser y tener un plan para lograrlo, creciendo poco a poco en los pequeños detalles, para poder ir luego logrando metas más altas y más difíciles.

 

Es difícil crecer en los valores auténticos, porque cuesta trabajo. El problema es que casi siempre nos dejamos llevar por valores pequeños, inmediatos o aparentes, que de momento son muy atractivos, pero que no son los mejores o los más elevados, y al final, tampoco son los que nos van a dar más satisfacción.

 

Te pongo un ejemplo: El valor de la salud es algo muy bueno para ti, y el doctor te dice que tienes que ponerte a dieta, porque el sobrepeso te puede traer problemas como diabetes, fallas del corazón, mala postura, etc. Así que decides comer más sano y hacer ejercicio para regresar a tu peso ideal. Sin embargo, a los tres días de levantarte un poco más temprano para ir a caminar media hora, hoy ya te cuesta un poquito más, tienes sueño, estás adolorida por el ejercicio y te desvelaste un poquito, así que decides que no te levantas, pero tampoco lo haces al día siguiente, ni al otro, y pierdes la motivación que tenías y dejas el ejercicio. Pero no sólo eso, sino que tu dieta sana, no solo la rompes, sino que la haces pedazos con un mega pedazo de pastel de chocolate y unas galletitas de mantequilla que te ofrecieron en la fiesta de tu vecina y no pudiste resistir… ¿Qué paso?

Las horas extra de sueñito, el pastel y las galletitas te dieron un placer inmediato maravilloso, ¡te supieron a gloria!! Pero la cruda moral viene después… ¿Cómo pude dejarme llevar? Ahora en vez de bajar de peso subí medio kilo, estoy deprimida porque no cumplí lo que me propuse y ahora me va a costar más.

 

Estuvo rico lo que hiciste, pero la satisfacción fue inmediata y fugaz, una vez que te acabaste el pastel, se acabó, y al final te quedó un mal sabor de boca, porque sigues con tu sobrepeso, tus problemas de salud, y aparte estás desmoralizada.

 

En cambio, si hubieras recurrido a tu fuerza de voluntad, al principio te hubiera costado mucho, pero luego ya logras una rutina, ya no te cuesta tanto levantarte, y si aprendes a comer y ves cómo bajas de peso y te sientes mucho mejor, la satisfacción va a ser enorme, porque te ves mejor, tienes más salud, más energía y tu voluntad se ha fortalecido, lo mismo que tu autoestima, porque ¡lo lograste!

Todo el mundo te dice lo bien que te ves, te ha cambiado el humor, te queda bien la ropa, y vas a ahorrar mucho en médicos.

 

¿Ves? Es fácil dejarnos llevar por esos valores menores, pero si usamos nuestra voluntad para lograr lo que nuestra inteligencia nos presenta como “lo mejor”, a la larga vamos a tener una satisfacción más grande. Vale la pena el esfuerzo…