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CEFIM - Violencia en el noviazgo

Violencia en el noviazgo PDF Print E-mail
Written by Revista Mira   
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La violencia en el noviazgo es una realidad que permanece invisible ante los ojos de muchos, pero cuyas consecuencias pueden ser sumamente graves. En México el tema cobró importancia a partir del año 2005, fecha en que la Encuesta Nacional de Juventud arrojó como resultado que el 78 por ciento de los jóvenes considera que existe un alto grado de violencia en las familias mexicanas. Después de este hecho, el Instituto Mexicano de la Juventud (Imjuve) realizó en 2008 la Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo, encontrando que existe una relación directa entre la violencia en el noviazgo y el comportamiento de la familia.

Si una persona vivió de pequeño en un hogar en el que los insultos y los golpes eran frecuentes, entonces puede pensar que dicho comportamiento es normal y aceptarlo posteriormente en su vida como si se tratase de una práctica común. Así, al comenzar una relación sentimental con alguien más puede ser víctima de la violencia, o bien, puede ejercerla. El verdadero peligro es que si esta práctica entre las parejas jóvenes no se detiene a tiempo, puede convertirse en violencia familiar y posteriormente en violencia social. Además de que constituye un daño directo hacia la persona.

El gran problema es que la violencia en el noviazgo no se detecta con facilidad; pese a esto, existen señales que nos alertan sobre la existencia de esta en nuestra relación, lo mismo que el nivel en que se presenta.

La violencia encuentra su origen en leves faltas de respeto a las que el agredido –con frecuencia la mujer– no da importancia, pueden ser desde un insulto o “un pellizco" hasta empujones o jalones de cabello; los celos y el control de la pareja son también manifestaciones de la violencia.

De acuerdo a la encuesta realizada por el Imjuve existen tres tipos de violencia: física, psicológica y sexual; y que se presenta en tres niveles: leve, media y alta.

La violencia física ha sido sufrida por 15 por ciento de los jóvenes y puede ser considerada una violencia de sexo, ya que quienes más la padecen son mujeres (61.4 por ciento mujeres y 46 por ciento hombres).

El tipo de violencia que más presente está es la psicológica; siete de cada 10 jóvenes confiesan haberla sufrido al menos una vez en la vida. En este tipo de violencia entra el abuso emocional, el verbal y el menoscabo de la estima de la otra persona.

De los encuestados, 16 por ciento admite haber sido víctima de violencia sexual al menos una vez en la vida, siendo las mujeres, una vez más, las más afectadas. Como los datos anteriores han dejado ver, son las mujeres las más dañadas por esta problemática, en parte por la existencia de estereotipos como que “el hombre es infiel por naturaleza”, que “la mujer debe cuidar de los hijos”, y muchos otros más.

¿Por qué siete de cada diez mujeres sufren violencia en los hogares y en la vía pública? ¿Estamos las mujeres destinadas a ello? La respuesta, que no puede ser otra, es no. Tanto mujeres como hombres tenemos derecho a buscar una relación de noviazgo en la que el respeto y el apoyo mutuo sean las premisas fundamentales; no vale que por el simple hecho de ser mujeres tengamos que vivir bajo la sombra de la violencia, la discriminación y el desprecio.

Lo importante es que nosotras mismas podamos detectar cuándo un gesto, una palabra o una acción ya no es una broma o un simple juego. Importante es también eliminar todos esos estereotipos que nublan nuestro entendimiento; tanto hombres como mujeres somos iguales y merecemos el mismo trato, las mismas atenciones y los mismos derechos.

En la actualidad, existen mecanismos que nos dicen si hay o no violencia, ejemplo de ello es el violentómetro, creado en conjunto por el Instituto Nacional de las Mujeres y el Instituto Politécnico Nacional. El mecanismo mide por grado la violencia física, psicológica y sexual; y es una guía que puede darnos luz.

Hay que recordar además que el noviazgo es un evento en el que los involucrados buscan el bien mutuo, mismo que no puede conseguirse sin respeto, apoyo y cariño.
Lo importante es que luchemos todos los días por eliminar la violencia, por la equidad y por rescatar los valores sociales y familiares, así como el verdadero significado de la palabra “amor”.

“Lo contrario de AMAR no es ODIAR, es USAR.”
Fuente: yoinfluyo.com
Marcela Méndez